7mo de la Serie de Reportajes Positivos de las integrantes de Silueta X / 7th of the series of reports Positive Silueta X of the members

Tomado del Diario Extra: http://www.extra.ec/ediciones/2011/05/12/especial/emely-mendez/

Emely Méndez

¡Lucha contra la discriminación sexual!

 

Ella forma parte de la fundación Silueta X.

 Germania Salazar, Guayaquil

Desde los cinco años, Emely Méndez se sintió como una niña atrapada en un cuerpo de varón. Las muñecas llamaron su atención y rechazaba el uniforme masculino que le obligaron a ponerse para ir a la escuela. Soñaba con ir a clases con moñitos, blusa y falda de tablones como usan las chicas.

Hoy, a sus 18 años, es toda una diva transexual por su donaire y estilo al modelar ropa femenina. Por el color de su piel, sus amigos la llaman “Blanca Nieves”.
Los  galanes que aparecen a diario la confunden con una mujer.

“Me considero muy ardiente en la cama y me gustaría casarme a los 25 años”, asegura, pero antes aclaró que se someterá a la última operación que consiste en el cambio de su órgano genital. “Tengo que reunir veinte  mil dólares para la intervención en el exterior”, manifiesta. Recientemente se hizo una cirugía para implantarse senos talla 38 B.

Siempre le han gustado los hombres, pero hace siete meses mantiene una relación sentimental con su mejor amiga, Kelly, un trans con quien sale a todas partes. A esta relación se la define como “trans femenina lésbica”. Advierte que está prohibido revelar su nombre original o mostrar fotos del pasado, “porque todo está enterrado”.

“Admiro a María Teresa Guerrero porque es una mujer muy guapa, me gusta parecerme a ella”, confesó mientras se retocaba el rostro con polvo color palo rosa.

Se preparaba para una sesión de fotos.  La esbelta trans, de un metro ochenta de estatura, confiesa que se enamora con facilidad de los hombres guapos y fornidos.

Es muy delicada al expresarse y no le gustan las vulgaridades. Sus manos lucen impecables porque  no se descuida del manicura ni pedicura. “Voy todos los días al gabinete de belleza de una amiga porque me gusta salir a la calle bien arreglada y perfumada”, señala.

Su vida

Cuando tenía cinco años, su madre viajó al exterior por cuestiones de trabajo y la dejó a cargo de una tía domiciliada en Ceibos Norte. En ese lapso no tuvo contacto con su padre, por lo que aquellos días fueron tristes para Emely.

Cuando cumplió diez años, su progenitora retornó a su lado. Fue entonces que le confesó que sentía atracción hacía los niños. Su mamá se sintió mal, pero luego aceptó y la llevó con un especialista. “Ella me apoyó mucho”, manifestó.
La fiesta rosada de Emely fue íntima. Su madre preparó una buena comida, pero solo invitaron a los mejores amigos y admiradores de la quinceañera. “A los 16, cuando estudiaba en un prestigioso colegio, mi mamá me compró mis primeras blusas”, recuerda llena de emoción.

Luego de graduarse de bachiller en Contabilidad, Emely visitó los quirófanos para darle a su rostro el toque femenino. “Me lo hice fino y me puse un hoyo en la barbilla que atrae a muchos admiradores”, expresa.

Le gusta el modelaje y tiene muchas propuestas de trabajo que le proporcionan ingresos de seiscientos dólares mensuales. Su celular no deja de sonar, la llaman chicos que conoce a través de Internet. Ellos la invitan a la playa o a bailar, pero se da el lujo de rechazar las ofertas porque tiene su agenda copada. Asegura que jamás tendría sexo por dinero, ya que sus padres la ayudan económicamente.

Hace pocos días, mientras paseaba por las calles de Guayaquil, se encontró con su padre con quien saludó con un beso. “Me emocioné y lloré por dentro”, señaló Méndez, quien busca una manera diferente de cumplir sus sueños en una sociedad que aún discrimina a los de su tendencia.

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English Version

Emely Méndez

Fight against sexual discrimination!

She is one of the founding Silueta X.

Germania Salazar, Guayaquil 


From five years, Emely Méndez felt like a girl trapped in a male body. The dolls attracted his attention and rejected the male uniform was forced to wear to school. Dreamed of going to classes with monkeys, blouse and skirt boards as the girls used. 

Today, at 18, is quite a transsexual diva for his charm and style to model women’s clothes. By the color of her skin, her friends call her “Snow White.” 

The handsome young men who appear daily confuse it with a woman. 

“I feel very hot in bed and I’d like to marry at 25 years,” he said, but clarified that it submitted before the last operation consists in changing his genitals. “I have to raise twenty thousand dollars for foreign intervention,” he says. Recently had surgery for breast implant size 38 B. 

Always liked men, but seven months ago has a relationship with her best friend, Kelly, a trans to who comes out everywhere. This relationship is defined as “trans lesbian women.” It is categorically forbidden to reveal his original name or show photos from the past, “because everything is buried.” 

“I admire Maria Teresa Guerrero because it is a beautiful woman, I like like her,” she confessed as she touched up her face with powder color rosewood. 

Preparing for a photo shoot. The slender trans, six feet tall, admits that easily falls in love with handsome and burly men. 

It is very delicate to express themselves and do not like vulgarity.His hands look clean because it neglects the manicure or pedicure. “I go every day to the beauty parlor of a friend because I like going out well groomed and perfumed” he says. 

 His life 

When I was five, his mother went abroad for work and left her by an aunt residing in North Ceibos. During that time had no contact with his father, so those days were sad to Emely. 

When ten years old, his mother returned to her side. It was then that he confessed he was attracted towards children. His mom felt bad, but then accepted and led to a specialist. “She was very supportive,” he said. 

The party was intimate Pink Emely. His mother prepared a good meal, but only invited close friends and admirers of the quinceañera. “At 16, while studying at a prestigious school, my mom bought me my first blouses,” he recalls with emotion. 

After graduating from high school in Accounting, Emely visited the operating rooms to give your face a feminine touch. “I did fine and got a hole in the chin that attracts many admirers,” he says. 

 He enjoys modeling and has many job offers that give you six hundred dollars a month income. His cell phone never stops ringing, the call girl he meets online. They invite her to the beach or dance, but has the luxury to reject bids because they have their schedules are booked. Ensures that would never have sex for money, and help her parents financially. 

A few days ago, while walking through the streets of Guayaquil, he found his father with whom he greeted with a kiss. “I was excited and I cried inside,” said Mendez, who is seeking a different way to fulfill their dreams in a society that still discriminates against the trend.

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