Reportaje: Torturas y vejaciones para ‘curar’ la homosexualidad / Report: Torture and abuse of ‘curing’ homosexuality

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Reportaje: Torturas y vejaciones para ‘curar’ la homosexualidad
Torturas y vejaciones para ‘curar’ la homosexualidad

Clínicas operan al margen de la Ley, pero las denuncias no llegan a instancias judiciales

A’Chiqui’ lo tenían encerrado en un cajón del patio lleno de maleza y mosquitos de un centro que dirigía un pastor evangélico de Durán, provincia del Guayas. Le habían rapado, golpeado y cortado las uñas de las manos, recuerda Neptalí Arias.

La voz del director ejecutivo de la fundación Famivida se quiebra al relatar la historia de un peluquero de Guayaquil, al que ayudó a rescatar hace cuatro años con ayuda de la Policía. “Nos contó que su familia lo llevó allá con engaños, los celadores le aplicaban choques eléctricos en el ano para quitarle la homosexualidad. Imagínese, esa era la terapia”.

Arias perdió de vista a “Chiqui” hace tiempo, pero dice que, tras el infierno vivido, quedó muy traumatizado y entró en tratamiento psicológico hasta que pudo volver a trabajar.

Desde hace más de una década, organizaciones sociales monitorean el funcionamiento de supuestas clínicas y centros que, sin fundamento científico ni legal, practican castigos físicos y psicológicos, para presuntamente cambiar de orientación sexual a las personas en el Ecuador.

En ese internamiento forzado el maltrato va desde la humillación verbal, insultos, encadenamiento y hambre, hasta palizas y violaciones, por un pago mensual que va de 100 a 500 dólares, según el estrato social, explica Efraín Soria, presidente de la Fundación Equidad.

Sucede a pesar de que la Organización Mundial de la Salud excluyó a la homosexualidad de la clasificación internacional de enfermedades en 1990.

“Algunos centros aupados en el tema de la desintoxicación de alcohol y drogas venden por debajo terapias de deshomosexualización”, dice Óscar Ugarte, vicepresidente de la Fundación Diverso Ecuador.

registro. El año pasado, la estadística oficial requerida por el Taller de Comunicación Mujer sobre establecimientos de rehabilitación de adicciones, arrojó sorpresas. De 206 clínicas registradas en el país, 102 las reportaba únicamente el Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Consep), 49 el Ministerio de Salud Pública (MSP) y 55 ambas instituciones.

Hacer un mapeo de las que operan ilegalmente en Guayas y concretamente en Guayaquil no es fácil, porque se movilizan y cambian de domicilio, indica Diane Rodríguez, presidenta de la Asociación Silueta X.

Todavía recuerda con dolor un local que conoció en El Guasmo, “pequeñito, con literas, una cocina asquerosa y sin baños”, cuando acudió a rescatar a una compañera lesbiana encerrada, hace dos años. “La metodología era que dos hombres la violaban, pasaba una semana, se sentaba frente al director del centro que le preguntaba cómo se sentía y si le gustaban los hombres con todo lo que había tenido. Si decía que no, ocurría lo mismo otra vez”. El centro desapareció, indica.

En agosto de 2011, Nicolás Jara, entonces ministro encargado de Salud Pública, anunció que alrededor de 30 clínicas ilegales que alegaban curar la homosexualidad, habían sido clausuradas en el país.

El anuncio dio la vuelta al mundo y contribuyó a visibilizar el problema, lo que sucedía con las mujeres lesbianas, que han sido mayormente vulneradas como objetos fáciles de ser capturados e ingresados, expresa Lía Burbano, presidenta del Movimiento M & M.

No hay forma de hacer seguimiento de los casos presentados en Guayaquil, porque se han quedado en el plano verbal, sin procesos judiciales iniciados por temor a la sociedad y a enfrentar a la familia.

Como prueba, la Defensoría del Pueblo atendió 3 casos en la Delegación de Guayas durante los años 2010 y 2011 y consiguió liberar a las chicas retenidas, recuerda Marco Pacheco, abogado de la institución.

En ninguno de ellos la denuncia avanzó a otra instancia.

A raíz de su posesión como titular del MSP, Carina Vance, anunció acciones contra las clínicas que ofrecen servicios de deshomosexualización.

Pero hay dudas de que el objetivo se cumpla en corto plazo. “Todavía estamos centralizados, todo hay que hacerlo en Quito, las bases de datos están allá y es difícil fortalecer un proceso en Guayaquil si las organizaciones no cuentan con los recursos adecuados”, reflexiona Lía Burbano, de M & M.

El MSP pidió tiempo a EXPRESO para entregar información porque “está organizando las cosas puertas adentro”.

María Elena Arellano – Guayaquil

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Taken from: http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=2956245&idcat=19308&tipo=2

Report: Torture and abuse of ‘curing’ homosexuality

Torture and abuse of ‘curing’ homosexuality

Clinics operate outside the law, but the complaints do not reach courts
A’Chiqui ‘had him locked in a drawer in the yard full of weeds and mosquitoes of a center who led an evangelical pastor Duran, Guayas Province. He had shaved, beaten and cut the fingernails, remember Neptalí Arias.

The voice of the chief executive of the foundation Famivida breaks to tell the story of a barber of Guayaquil, who helped rescue four years ago with help from the police. “He told us that his family took him there under false pretenses, the guards they applied electric shocks to the anus to remove homosexuality. Imagine, that was the therapy.”

Arias lost sight of “Chiqui” long ago, but says that after living hell, he was very traumatized and went into psychological treatment until he could return to work.

For over a decade, social organizations supposed monitor the operation of clinics and centers, without legal or scientific basis, practice and psychological punishment for allegedly changing sexual orientation to people in Ecuador.

In the forced internment abuse ranges from verbal humiliation, insults, chaining, and hunger, even beatings and rape, for a monthly fee that ranges from 100 to 500 dollars, according to social strata, said Ephraim Soria, president of the Equity Foundation.

Is despite the World Health Organization excluded homosexuality from the International Classification of Diseases in 1990.

“Some centers puffed on the issue of alcohol and drug detoxification sold below Dehomosexualization therapies,” says Oscar Ugarte, vice president of the Foundation Miscellaneous Ecuador.

record. Last year, official statistics required by the Taller de Comunicación Mujer on addiction rehabilitation facilities, yielded surprises. Of 206 registered clinics in the country, reported only 102 of the National Council for Control of Narcotic and Psychotropic Substances (Consep), 49 the Ministry of Public Health (MPH) and 55 both institutions.

To map the operating illegally in Guayas and Guayaquil specifically is not easy, because they move and change of address, says Diane Rodriguez, president of the Association SILUETA X.

He still remembers with pain a place that met at El Guasmo, “tiny, with bunk beds, a kitchen and without bathrooms disgusting” when he went to rescue a lesbian partner locked up two years ago. “The methodology was that two men raped her, spent a week sitting in front of the center’s director who asked him how he felt and if he liked men with everything they had. If I said no, it was the same again “. The center was gone, he says.

In August 2011, Nicholas Jara, then minister for Public Health announced that 30 alleged illegal clinical cure homosexuality, had been closed in the country.

The announcement went around the world and helped expose the problem, what happened to lesbian women, who have largely been violated as objects easily be captured and entered, says Leah Burbano, president of the Movement M & M.

There is no way to track the cases presented in Guayaquil, because they have run on the verbal plane, without judicial proceedings for fear of society and face the family.

As evidence, the Ombudsman attended 3 cases in the Delegation of Guayas in the years 2010 and 2011 and managed to free the girls retained recalls Marco Pacheco, attorney for the institution.

None of them moved the complaint to another body.

Following his inauguration as head of the MSP, Carina Vance announced action against clinics that offer Dehomosexualization.

But no doubt that the goal is met in the short term. “We are still centralized, all you have to do in Quito, the databases are there and it is difficult to strengthen a process in Guayaquil if organizations do not have adequate resources,” reflects Leah Burbano, M & M.

The explicit time MSP asked to provide information because it is “organizing things behind closed doors.”

Maria Elena Arellano – Guayaquil

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